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Llegada de refugiados judíos a Sosúa: Un capítulo histórico de la solidaridad dominicana

En virtud de un acuerdo entre el dictador Rafael Trujillo y la Dominican Republic Settlemente Association (DRSA), una organización con sede en Nueva York fundada en 1939, el primer grupo de refugiados judíos llegó al país, específicamente a Sosúa. Este grupo inicial estaba compuesto por treinta y cinco personas, en su mayoría de origen alemán y austriaco. Durante el mes de mayo de 1940, un total de 750 refugiados encontraron un nuevo hogar en la República Dominicana, asentándose en tierras donadas por el estado en Sosúa.

En aquel tiempo, la DRSA estaba bajo la administración del Dr. Rosenberg, un experto en agronomía, y el Dr. Hextor. La DRSA adquirió las tierras que anteriormente pertenecían a la United Fruit Company en el norte del país por un millón de dólares. Estas tierras eran conocidas por ser secas, áridas y tener un valor agrícola limitado. Sin embargo, esta adquisición proporcionó un refugio y una oportunidad para los refugiados judíos que buscaban escapar de la persecución en Europa.

La comunidad de refugiados optó por mantener un perfil bajo y se mantuvo aislada de cualquier contacto con la comunidad local de Puerto Plata durante un largo período de tiempo. Esto se debía en parte a su deseo de preservar su identidad y también a la incertidumbre que muchos experimentaban al iniciar una nueva vida en un país desconocido. Sin embargo, con el tiempo, los lazos comenzaron a desarrollarse entre los refugiados y la población dominicana, y se establecieron interacciones y relaciones mutuas beneficiosas.

El establecimiento de esta comunidad de refugiados judíos en Sosúa representa un capítulo significativo en la historia dominicana y en la historia de la solidaridad internacional. A través de esta iniciativa, la República Dominicana brindó un refugio y una nueva oportunidad de vida a aquellos que habían sido desplazados y perseguidos en Europa. La experiencia de Sosúa continúa siendo un ejemplo poderoso de compasión y resiliencia en tiempos de adversidad.

Con el paso de los años, la comunidad judía en Sosúa ha florecido y ha contribuido al desarrollo de la región. Sus descendientes han dejado una huella perdurable en la sociedad dominicana, enriqueciendo la diversidad cultural y el tejido social del país. La historia de los refugiados judíos en Sosúa es un recordatorio de la importancia de la empatía y la solidaridad hacia aquellos que buscan refugio y una nueva oportunidad en tierras extranjeras.

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