La embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, salió este jueves a explicar uno de los temas que más conversación y preocupación ha generado en los últimos días: el acuerdo mediante el cual el país recibiría temporalmente a un número limitado de ciudadanos de terceros países deportados desde territorio estadounidense.
Y lo hizo intentando despejar una inquietud que ha comenzado a crecer en sectores políticos y sociales dominicanos: el temor a que la medida pueda interpretarse como una cesión de soberanía.
A través de una publicación en Instagram, la diplomática aseguró que el proceso se desarrollará respetando plenamente las leyes dominicanas, los controles fronterizos existentes y la soberanía nacional.
“La verdad es que este tipo de acuerdos suelen generar sensibilidad en cualquier país”, parecen transmitir las palabras de la funcionaria, aunque con un tono cuidadosamente diplomático.
Según explicó, República Dominicana se suma así a otras naciones de la región que han firmado memorandos similares con Washington.
El acuerdo, identificado como TCNA por sus siglas en inglés, permitirá el traslado “temporal y a corto plazo” de personas provenientes de terceros países, siempre bajo evaluación caso por caso y únicamente para individuos que no posean antecedentes criminales y hayan pasado por un proceso de selección previo.
Además, la embajadora insistió en que se trata de un mecanismo limitado y controlado, diseñado para agilizar procesos migratorios mientras se mantiene la cooperación regional.
Y es que, detrás del lenguaje técnico, el tema toca fibras delicadas.
Migración.
Seguridad.
Fronteras.
Soberanía.
Palabras que en República Dominicana suelen provocar debates intensos casi de inmediato.
Campos también aprovechó el mensaje para destacar la relación bilateral entre ambos países, subrayando la cooperación conjunta en temas como el combate al narcotráfico, la delincuencia transnacional y el terrorismo.
“Estados Unidos agradece la amistad que nos une a República Dominicana”, expresó la diplomática, en una declaración que intenta proyectar estabilidad en medio de una discusión que apenas comienza a tomar fuerza en la opinión pública.
Lo cierto es que el acuerdo probablemente seguirá generando preguntas.
¿Cuántas personas serían recibidas?
¿Durante cuánto tiempo?
¿Quién supervisará el proceso?
¿Y cómo reaccionará la sociedad dominicana ante esta nueva realidad migratoria?
Por ahora, Washington insiste en un mensaje claro:
el acuerdo será limitado, temporal y respetará la soberanía dominicana.
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