Dr. Frank Espino
“Más tú, Señor, eres un Dios compasivo y lleno de piedad, lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad”. Salmo 86:15
La deshumanización se entiende como la pérdida o negación de los rasgos humanos que identifican a la especie, incluyendo la empatía, la sensibilidad y los valores éticos fundamentales (definición de la RAE y fuentes académicas). Este proceso puede manifestarse tanto a nivel individual, cuando alguien se vuelve indiferente al sufrimiento ajeno, como a nivel social, cuando comunidades enteras dejan de conmoverse ante tragedias o injusticias.
La otra definición de este artículo es la crueldad. Veamos su definición. La crueldad, un concepto profundamente arraigado en la experiencia humana, representa la falta de piedad y, a menudo, el disfrute o la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.
Esta actitud, descrita por el latín “crudelis”, evoca imágenes de violencia primitiva y deshumanización, y ha sido consistentemente rechazada por la mayoría de las religiones y sistemas morales a lo largo de la historia.
No podía imaginar, lo doloroso que es ver a una persona siendo perseguido para provocarle un daño, pero tampoco podía pensar lo que un grupo con intención malsana se prestara a quitarle la vida delante de muchos espectadores y sobre todo delante de un Palacio de Justicia en mi ciudad de Santiago de los Caballeros, como si fuera el Coliseo Romano donde se echaban a los leones como signo de diversión de los gobernantes romanos.
De aquí se desprende lo que quise traer con este artículo, con dos conceptos que son aplicables al asesinato de un chofer que trabajaba para una compañía recogedora de basura, por un grupo de motoristas asesinos, que no tuvieron piedad ni clemencia, cuando gritaba que no lo dejaran morir. Pero si culpables fueron los que cometieron este asesinato, culpables y sin sentimientos son los que filmaron los últimos minutos de vida, mientras moría por las heridas, sin darle asistencia médica.
Uno se pregunta, ¿Qué tipo de sociedad estamos formando?, ¿De qué escuela de asesinatos son estos alumnos?
¡Es momento de dar un ejemplo! ¡La justicia tiene que actuar! Así como ellos mataron a este trabajador y humilde hombre padre de familia, esos asesinos no deberían volver nunca más a la sociedad. ¡La cárcel debe ser su morada! ¡Son mentes podridas, que no serán recuperadas ni arrepentidas!
¡De verdad me siento muy molesto y herido del alma por ese hecho tan repugnante!
Mi más sentido pésame a sus familiares, a sus compañeros de trabajo y todo aquel que se ve en ese espejo.
El autor es médico, escritor y profesor universitario
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