El dominicano juega lesionado y se convierte en campeón con Michigan
Un título que mezcla talento, orgullo y puro carácter en la gran final
La gloria NCAA volvió a tener acento dominicano… y esta vez con una historia que va más allá del marcador. Y es que Yaxel Lendeborg no solo ayudó a Michigan a ganar el campeonato, lo hizo jugando con dolor, en el partido más importante de su vida.
Michigan superó 69-63 a UConn en una final cerrada, intensa, de esas que se definen en pequeños detalles. Pero la verdad es que dentro de ese guion, el nombre de Lendeborg pesa distinto. Trece puntos, presencia en ambos lados de la cancha y algo más difícil de medir: corazón. Mucho corazón.
Porque la gloria NCAA no es solo levantar un trofeo… es sostenerse cuando el cuerpo te dice basta. Yaxel lo hizo. Incluso en el medio tiempo reconocía que se sentía débil, que no estaba al cien… pero volvió a la cancha. Y respondió.
Además, su logro lo coloca en un grupo exclusivo de dominicanos campeones del torneo: Charlie Villanueva, Al Horford y Eloy Vargas. Historia pura. De esa que se cuenta generación tras generación.
Michigan, que no celebraba desde 1989, encontró en Elliot Cadeau a su principal anotador con 19 puntos y en Morez Johnson Jr. un soporte clave en la pintura. Pero cuando el juego se apretó, cuando cada posesión parecía la última… Lendeborg apareció con carácter de veterano.
Y es que hay títulos… y hay títulos que se sienten distintos. Este no solo rompe una sequía… también deja una imagen clara: un jugador dominicano, lesionado, resistiendo… y guiando a su equipo hasta la cima.
Porque al final…
la gloria se disfruta más cuando se conquista contra todo.
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