En San Luis, municipio de Santo Domingo Este, un vertedero a cielo abierto acumula plásticos, neumáticos, escombros y todo tipo de materiales contaminantes sin control ni manejo adecuado. La situación ha encendido las alarmas entre los residentes del área, quienes denuncian un impacto directo sobre su salud y su calidad de vida.
Los incendios frecuentes en el basurero generan humo de manera constante, mientras que la descomposición de los desechos produce malos olores que afectan a las familias del sector. Según reportan los propios vecinos, las afecciones respiratorias han aumentado, especialmente entre niños y adultos mayores.
El problema tiene además una dimensión ambiental que va más allá del sector. El vertedero se encuentra próximo al río Ozama y, durante las crecidas del afluente, parte de los desechos termina arrastrada hacia sus aguas, extendiendo la contaminación hasta su desembocadura en el mar.
La cercanía del lugar a la Carretera Mella facilita el acceso y agrava la situación. Los comunitarios exigen una intervención urgente de las autoridades para frenar el deterioro ambiental y proteger la salud de las familias afectadas.
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