Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este jueves que “cosas malas” podrían ocurrirle a Irán si no se alcanza un acuerdo con Washington en un plazo máximo de entre 10 y 15 días.
Las declaraciones fueron ofrecidas a bordo del avión presidencial Air Force One, durante un intercambio con la prensa. El mandatario evitó detallar qué tipo de medidas adoptaría su gobierno si fracasan las negociaciones, aunque insistió en que Estados Unidos “va a conseguir un acuerdo de una forma u otra”.
Sin confirmar ni descartar un eventual ataque militar, Trump sostuvo que, de no lograrse un entendimiento, “será desafortunado para ellos”, en referencia a Teherán.
Escalada y presión diplomática
Las tensiones entre Washington y Teherán se intensificaron a comienzos de enero, cuando Trump amenazó con una posible intervención militar en medio de protestas internas en Irán. Aunque las manifestaciones disminuyeron con el paso de los días, la presión estadounidense continuó, enfocándose en los programas nuclear y de misiles iraníes.
En ese contexto, el pasado 6 de febrero se realizó en Mascate, capital de Omán, la primera ronda de contactos indirectos entre ambos países sobre el programa nuclear iraní. Tras la reunión, Trump afirmó que “Irán parece muy interesado en llegar a un acuerdo”.
Por su parte, las autoridades iraníes calificaron el ambiente del encuentro como “positivo” y confirmaron su disposición a mantener abierto el canal de diálogo. Una nueva jornada de conversaciones estaba prevista para celebrarse en Ginebra, en Suiza.
Advertencias de Teherán
Mientras avanzan los contactos diplomáticos, Irán ha reiterado que está preparado para responder con “golpes pesados” ante cualquier “error estratégico” de Estados Unidos. Además, ha señalado que un cese total del enriquecimiento de uranio es “absolutamente inaceptable”.
En una carta dirigida al secretario general de la ONU y a los miembros del Consejo de Seguridad, el representante permanente iraní ante el organismo, Amir Saeid Iravani, advirtió sobre graves consecuencias en caso de una agresión militar estadounidense.
En la misiva, Irán aseguró que no busca tensión ni guerra, pero subrayó que, si es atacado, responderá de manera “decisiva y proporcional”, amparándose en el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que reconoce el derecho a la legítima defensa.
Asimismo, Teherán advirtió que todas las bases e instalaciones de la “fuerza hostil” en la región podrían convertirse en objetivos legítimos. Según el documento, Estados Unidos asumiría la responsabilidad total por cualquier consecuencia “impredecible e incontrolada” derivada de una acción militar.
El intercambio de advertencias se produce en un momento clave para la diplomacia internacional, con un margen de días para intentar evitar una nueva escalada en la ya compleja relación entre ambas naciones.
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