Lincoln López
Una de las personalidades públicas más ejemplares que ha tenido nuestro país ha sido: Ulises Francisco Espaillat. Presento este bosquejo biográfico y fragmento de su ideario como homenaje a su memoria, y lo dedico particularmente, a la nueva generación de dominicanos que lamentablemente desconoce esa parte de su historia.
“La centralización de los negocios públicos y las libertades públicas son cosas incompatibles”…
Nació en Santiago de los Caballeros un 9 de febrero de 1823 y murió en 1878. Aquí desarrolló casi todas sus actividades como: Farmacéutico de profesión y escritor de vocación: “Escritos de Espaillat” e “Ideas de bien patrio”. Desde su juventud se orientó políticamente a la defensa de los ideales independentistas dominicanos. En su ciudad natal recibió a su amigo Juan Pablo Duarte. Como hombre público ocupó las funciones de legislador, diplomático, secretario de Estado y vicepresidente de la República.
Fue de los firmantes del “Acta de Independencia” (Más bien de la Restauración). Se le consideraba la “eminencia gris de la Restauración”. Posteriormente fue nombrado en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
“Desde el instante que un pueblo se habitúa a que el gobierno se lo haga todo, no hay más pueblo, éste deja de ser soberano, y se torna en esclavo”…
Luego de resultar vencedora su candidatura, ocupó la Presidencia de la República Dominicana el 29 de abril de 1876 hasta el 5 de octubre de ese año, la Presidencia de la República Dominicana, don Eugenio María de Hostos, insigne educador y “Ciudadano de América” calificó el ejercicio gubernamental de Espaillat de patriótico, progresista y democrático. Por esa razón, lo consideró “el hombre más digno del ejercicio del Poder que ha tenido la República”.
“Llamamos aquí política a la falta de toda noción de gobernar, y a la sobra de intrigas sucias, inmorales e indecentes”…
En su discurso inaugural como presidente, se refirió al padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, en un acto de solidaridad que lo enaltece: “Hay sin embargo un mártir que languidece abandonado de los suyos en suelo extraño, y es justo, es decente que los dominicanos se impongan alguna privación para que tengan un pan que enviar a uno de los próceres de nuestra Independencia”.
Termino con la idea o “triple sed” de don Ulises Francisco Espaillat, no saciada en la sociedad de entonces, y en la que creía firmemente para salvar a una nación. Ellas son: “libertad, justicia y saber”.
De alguna manera, hoy estamos “sedientos” de esos ideales:
“libertad, justica y saber”
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