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Jánico

Siglo XXI: ¡Sangriento!

Dr. Frank Espino.

“Sin embargo, no puede decirse que la civilización no progrese, pues en cada guerra le matan a uno de una nueva forma” William Rogers.

Todos los que han seguido a Francisco Quevedo, han tenido que leer estas expresiones de él: 

“Sale de la guerra, paz;

de la paz, abundancia;

de la abundancia, ocio;

del ocio; vicio;

del vicio, guerra”

Estoy seguro, que muchos de nuestra gene­ración y otra más joven, tenían la esperanza que viendo lo sucedió en el Siglo XX, esperaban que este Siglo actual, fuera más civilizado que el anterior.

Partiendo de las noticias que nos muestra la televisión, la radio y los medios electrónicos, tene­mos que llegar a una conclusión, que nos estamos comportando como si fuéramos caníbales, ya no es posible que cientos de personas mueran cada día, producto de guerras sin sentido. Que muchas muertes se deben a un fanatismo de odio, rencor, frustrante, y lo que impera es la ley de quitar una vida, no importa cuántos se queden sufriendo por la pérdidas de seres queridos, en la mayoría de las veces indefensos e inocentes de lo que acontece a su alrededor.

Aparte de lo que sucede en Medio Oriente, América Latina, y el mundo se sacudió con la noticia desagradable y nauseabunda, de la desaparición de 43 estudiantes mexicanos, que por la versión ofrecida de las autoridades correspondientes de tan importante país, fueron, asesinados, calcinados y luego tirados al río. Era un grupo de civiles por demás jóvenes y estudiantes, sin que la conciencia remordiera a los malvados asesinos, y sin que ninguno de los desaparecidos les hiciera resistencia armada. Esto nos deja un trago amargo en la boca, pero sobre todo nos dice cual es la tendencia que existe en el mundo actual, si personas de tu propio país, impulsados por los que deben protegerse hacen posible semejante matanza.

Otro hecho a pocos días, fue las muertes provocadas por un acto terrorista en Nigeria, donde resultaron heridos y muertos también estudiantes e inocentes en una escuela. Sencillamente des­garrador.

Nosotros no escapamos a tan trágicas noticias de muertes, asesinatos, persecución, ejecución, como si la herencia de una tirano todavía esté entre los genes de cada dominicano de los que gozan con ver sangre o se alimentan de la crueldad de otros seres humanos, que merecen una mejor vida en vez de una amarga muerte.

Si revisamos todos estos casos, nos daremos cuenta, que pasado 23 años, de este nuevo siglo, no hemos avanzado en la mentalidad malvada, corrupta, sangrienta, de esa herencia que nos dejó el siglo XX, donde los muertos se contaron por millones provocados por los hombres.

De nada ha valido el desarrollo tecnológico, mejores y sofisticados medios de transporte, un mejor sistema de vida para muchos, la longevidad de hombres y mujeres, si en esencia,  el frío calculador y siniestro cerebro humano, no se ha quitado  su etiqueta  de  muertes, y solo como un shift deja su impronta en destruir al hombre por el hombre, cual animales carnívoros, y fieras sedientas de cuerpos inertes.

Sencillamente, no hemos avanzado hacia la paz ni exterior ni interior, seguimos siendo un Siglo XXI sangriento.

El autor es médico, escritor y profesor universitario.

Fuente: La Información.


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