Oporto, Portugal. — Con la firma de un contrato intergubernamental celebrado en suelo portugués, la República Dominicana dio esta semana un salto significativo en la modernización de su Armada. El acuerdo, suscrito entre los gobiernos de Santo Domingo y Lisboa, contempla la adquisición de cuatro patrulleros de altura clase «Tejo», embarcaciones diseñadas para operar en aguas abiertas y que pasarán a ser parte del escudo marítimo dominicano en el Atlántico.
La ceremonia de firma estuvo encabezada por el ministro de Defensa dominicano, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, y su par portugués, Nuno Melo. Al acto asistieron también la embajadora dominicana en Portugal, Patricia Villegas de Jorge, el jefe del Estado Mayor de la Armada portuguesa, Jorge Nobre de Sousa, y el subcomandante general de la Armada dominicana, contralmirante Jiminian Objío, entre otras autoridades civiles y militares de ambos países.
Más que barcos: una alianza estratégica
En su discurso, Fernández Onofre fue claro sobre el alcance del acuerdo. Para el funcionario, la operación no se reduce a la compra de cuatro embarcaciones, sino que representa la consolidación de una relación de confianza entre dos naciones que comparten responsabilidades en el espacio atlántico.
«El Estado dominicano valora profundamente la confianza depositada en nuestra nación. Este acuerdo reafirma nuestro compromiso con la defensa de la soberanía, la protección de nuestros recursos estratégicos y la contribución activa a la estabilidad regional», señaló el ministro durante su intervención.
El funcionario también agradeció al gobierno y al pueblo de Portugal por la transparencia y la voluntad política que hicieron posible el acuerdo.
¿Para qué servirán estos patrulleros?
Los buques clase «Tejo» tienen una eslora de 54 metros y cuentan con un sistema de propulsión híbrido que combina motores diésel con turbina de gas, lo que les permite alcanzar una buena velocidad sin sacrificar autonomía. Su diseño modular los hace adaptables a distintos tipos de misiones.
Con estas cuatro unidades, la Armada dominicana busca reforzar varias áreas críticas: la vigilancia de sus aguas jurisdiccionales, la lucha contra el narcotráfico y otras actividades ilícitas transnacionales, las operaciones de búsqueda y rescate, y el apoyo a otras instituciones del Estado en materia de seguridad marítima.
Entrega en 40 meses
El contrato establece que los patrulleros serán entregados de forma progresiva en un plazo máximo de 40 meses. El acuerdo incluye, además de las embarcaciones, documentación técnica, programas de formación y entrenamiento para el personal dominicano, materiales de apertrechamiento y los componentes logísticos necesarios para garantizar que los buques puedan operar de forma sostenida.
Esta adquisición se inscribe dentro de la política de modernización de las Fuerzas Armadas impulsada por el presidente Luis Abinader, quien como autoridad suprema de la defensa nacional ha orientado parte de sus esfuerzos a dotar al país de mayores capacidades para proteger su territorio, sus costas y sus recursos naturales.
Con este paso, la República Dominicana apuesta por una presencia más sólida y efectiva en el mar, un ámbito estratégico que, dada su condición de isla y su posición en el Caribe, resulta fundamental tanto para su seguridad como para la estabilidad de la región.
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