El papa pide paz mundial y lo hace con un mensaje claro, directo y humano. Desde el corazón del Vaticano, el pontífice llamó a dejar atrás la guerra y a construir fraternidad entre los pueblos, incluso entre quienes hoy se ven como adversarios.
Un mensaje con los pies en la tierra
Durante el Ángelus de la Epifanía, el papa León XIV habló ante miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro, marcada por la lluvia y el silencio atento. Allí insistió en que la esperanza no puede quedarse en palabras. Debe traducirse en hechos.
“La esperanza viene del cielo, pero debe generar aquí abajo una historia nueva”, afirmó.
En ese contexto, el papa pide paz mundial como camino urgente. Desea que los extraños se vuelvan hermanos y que las desigualdades den paso a la equidad. Su llamado fue firme: reemplazar la industria de la guerra por lo que definió como “la artesanía de la paz”.
Cierre del Jubileo y llamado a la conciencia global
Horas antes, León XIV presidió la misa de la Epifanía en la basílica de San Pedro y cerró la Puerta Santa. Con ese gesto concluyó el Jubileo iniciado un año atrás por su predecesor, el papa Francisco.
El cierre no fue solo ceremonial. Marcó también una invitación a la conciencia colectiva, a repensar el rumbo del mundo y a apostar por la paz como valor central.
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