Santo Domingo.– A 16 años del terremoto que devastó Haití el 12 de enero de 2010, millones de personas siguen atrapadas en condiciones de extrema vulnerabilidad, sin acceso adecuado a vivienda, salud, educación, empleo ni seguridad alimentaria. Así lo advirtió el Movimiento Sociocultural de Trabajo Humanitario y Ambiental (Mosctha), al recordar que las secuelas del desastre aún marcan la vida cotidiana de la población haitiana.
La organización sostuvo que, pese al paso del tiempo y a la ayuda internacional recibida, las carencias estructurales persisten y se han profundizado por la crisis económica, la inestabilidad política y la inseguridad que afecta al país. En ese contexto, Mosctha subrayó que las transformaciones reales solo serán posibles cuando los propios haitianos logren unificarse y movilizarse en torno a cambios profundos y sostenibles.
En un comunicado de prensa, el movimiento consideró necesario que la comunidad internacional y los gobiernos de la región abandonen los enfoques limitados a la emergencia y apuesten por una estrategia integral. Esta debe centrarse, según indicó, en el fortalecimiento institucional del Estado haitiano, la inversión social sostenida, la creación de empleo digno y el respeto irrestricto de los derechos humanos.
Mosctha recordó que los terremotos del 12 de enero de 2010 y del 14 de agosto de 2021 dejaron al descubierto la fragilidad institucional y la ausencia de un modelo de desarrollo sostenible en Haití. A su juicio, estos eventos no solo provocaron pérdidas humanas y materiales, sino que evidenciaron problemas históricos no resueltos que siguen limitando las oportunidades de progreso.
La organización también se refirió al fenómeno migratorio, al señalar que la migración forzada de haitianos hacia otros países es una consecuencia directa de la crisis interna y no su causa. En ese sentido, advirtió que la inseguridad, la falta de empleo y la debilidad de los servicios básicos empujan a miles de personas a abandonar su país, con impactos que se extienden a toda la región.
Finalmente, Mosctha reafirmó su compromiso con la defensa de los derechos humanos y con la construcción de un Haití digno, soberano y con oportunidades de desarrollo. Insistió en que el país necesita justicia histórica y soluciones estructurales duraderas, basadas tanto en el acompañamiento internacional responsable como en la unidad y participación activa del propio pueblo haitiano.
Descubre más desde La República Hoy
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.





