Juan Soto cambiará de esquina esta temporada. El dominicano, uno de los bates más temidos de Grandes Ligas, jugará en el jardín izquierdo en 2026, según confirmó el martes David Stearns, presidente de operaciones de béisbol del club, durante la apertura de los campamentos. Una decisión estratégica… pero también simbólica.
Soto ha sido prácticamente dueño del jardín derecho desde 2021. Ahí se estableció. Ahí construyó rutina. Sin embargo, la verdad es que no es un territorio desconocido para él. En 2018 defendió 112 juegos en el bosque izquierdo con los Nacionales. Un año después, en 2019, patrulló esa pradera en 150 ocasiones y terminó celebrando la primera Serie Mundial en la historia de Washington. No es un dato menor. Es memoria ganadora.
Luego vino la transición a la derecha en 2021, con 144 aperturas en esa esquina. Y desde entonces, salvo su paso por los Padres en 2023 —cuando volvió al izquierdo en 154 partidos—, se había mantenido casi exclusivamente como guardabosque derecho.
¿Por qué el cambio ahora?
Los números ofrecen pistas. La temporada pasada, Soto registró -12 Outs Por Encima del Promedio (OAA) en el jardín derecho con los Mets. Una métrica que, dicho en lenguaje simple, refleja que le costó convertir algunas jugadas en outs comparado con el promedio de la liga. Además, aunque su brazo sigue siendo respetable —percentil 66 en fuerza—, el equipo parece apostar por ubicarlo en una zona donde históricamente se ha sentido más cómodo.
Y es que su mejor campaña defensiva fue precisamente en el jardín izquierdo. En 2019 registró +5 OAA allí. Se movía con soltura. Leía mejor los batazos. Parecía más natural. Como ese jugador que, cuando regresa a su barrio de infancia, vuelve a caminar las calles con confianza.
Con Soto instalado en el izquierdo, todo indica que Tyrone Taylor o el prospecto Carson Benge asumirán el jardín derecho. Una combinación de experiencia y juventud que podría darle mayor alcance defensivo a esa esquina.
Al final, más que un simple cambio de posición, esto habla de ajustes finos. De detalles. De la búsqueda obsesiva por optimizar cada espacio del terreno. Porque en un equipo que aspira a competir en octubre, cada metro importa.
Y Juan Soto, con su bate eléctrico y ahora de regreso a una esquina que ya le dio gloria, tendrá una nueva misión. Misma intensidad. Diferente paisaje.
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