En el Club 34 del Joker Marchant Stadium no cabía un alma más. Faltaba más de una semana para el primer juego oficial de la Liga de la Toronja, pero la expectativa se sentía en el aire. Framber Valdez fue presentado como nuevo lanzador de Detroit y no estuvo solo. Lo rodeaban directivos, familiares… y, sobre todo, sus nuevos compañeros de rotación.
Tarik Skubal, Casey Mize, Jack Flaherty y Justin Verlander se quedaron tras su entrenamiento para acompañarlo. No era un gesto menor. Era un mensaje claro.
“Me hace sentir muy bien que se tomen un tiempo de su día para estar conmigo aquí. Muestra el liderazgo que tienen”, expresó Valdez con serenidad, pero también con emoción contenida. Luego soltó una frase que resume el espíritu del grupo: “Una marea alta levanta todos los barcos”.
Un grupo que impone respeto
La Rotación de los Tigres no solo luce poderosa en el papel. Es una mezcla de talento probado y hambre de triunfo. Cuatro convocados al Juego de Estrellas. Tres campeones de Serie Mundial. Dos ganadores múltiples del Cy Young. Un Jugador Más Valioso. Nombres que pesan.
Pero más allá de los logros individuales, el mensaje es colectivo.
“Cuando tienes a un lanzador élite como Tarik arriba, es difícil enfrentarlo. Pero no es solo él. Es toda la rotación. Es el bullpen. Es la alineación. Es el manager”, afirmó Valdez, quien firmó por tres años y 115 millones de dólares.
Puede que varios contratos expiren al final de la temporada. Puede que este grupo tenga fecha de caducidad. Pero si todo encaja, Detroit podría vivir un año especial.
La visita que cambió todo
El manager A.J. Hinch jugó un papel decisivo. Viajó a Florida para reunirse con Valdez en persona. Conversaron sobre béisbol, familia y cultura de equipo. Ese encuentro inclinó la balanza.
“Fue inspirador”, confesó el zurdo dominicano. “Que alguien como A.J. se tomara el tiempo de visitarme… eso tuvo un impacto tremendo”.
Jake Rogers, receptor que lo conoce desde las ligas menores, lo resumió sin rodeos: “Las posibilidades son infinitas”.
La temporada aún no arranca. Pero Detroit ya envió una señal fuerte. La Rotación de los Tigres no quiere promesas. Quiere resultados.
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