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Jánico

¡Jubilosos celebramos la libertad de Julián Assange!

1-Por fin Julián Assange ha sido liberado después de sufrir 14 años de persecución política exacerbada y prisiones injustas. El mundo consciente celebra su liberación. En esos catorce años Assange recibió el apoyo masivo de la población mundial consciente. Congresistas como el republicano por Texas Ron Paul se expresó públicamente a favor del cese de la persecución política contra Julián Assange subrayando: en una sociedad libre se supone que sepamos la verdad. En una sociedad donde la verdad se convierte en traición a la patria, entonces estamos en graves problemas. Al contrario, Donal Trump y su vicepresidente el evangélico Mike Pence, abogaban por la pena de muerte para Assange. En esta lucha en pros y en contra, Julián Assange fue propuesto para el premio Nobel de la Paz.

2-La cuestión es, que el 24 de junio pasado, Assange fue liberado, razón por la cual los millones que batallamos por un mundo mejor, hemos manifestado la alegría que sentimos por esta liberación. Entre esas expresiones de júbilo, destaca la de Mario Bracamonte Gonzales. Por lo puntual de la misma la reproducimos intacta.

3-Julián Assange -nos dice Mario Bracamonte – fue liberado no solo por ser exonerado y absuelto, sino porque se ha llegado a un acuerdo con los Estados Unidos. En este caso, con Julián Assange se ha hecho una justicia a medias, porque justicia que tarda, ya no es justicia. Por otro lado, ha tenido que resolverse este asunto por medio de un arreglo.

4-Estados Unidos, el país que ha perseguido al periodista más valiente de la época actual, a un hombre que sin pedir nada y sin ganar nada denunció las tremendas injusticias de una potencia que después del derribo de las Torres Gemelas y tomando como pretexto esto, invadió a Afganistán, no obstante que culpaba a los saudíes de haber derribado esas torres.

5-Después de que Estados Unidos invadiera Afganistán, pasó a invadir a Irak, donde sembró la muerte y la desolación. Allá, con sus sanciones y su guerra, asesinó a más de un millón de personas entre ellas a 500 mil niños, además, destruyó infraestructuras civiles, aniquiló a millones de personas y asesinó al presidente de esa nación y así sucesivamente. Mientras esto hacía, invadía a Libia ya con Assange encarcelado. Al mismo tiempo también destruía a Siria y acababa con la paz mundial conspirando contra ella (delito por el cual Estados Unidos no ha sido juzgado). Mientras esto pasaba, mientras tales cosas sucedían, Estados Unidos institucionalizaba la tortura, hacia una norma de la persecución política a los opositores, coaccionaba los derechos de la libre expresión, hacia que fuera una norma la limitación a la libertad de prensa, hacia que la libertad de asociación y la libertad de cualquier idea estuviera penada, estuviera prohibida, y acusaba de traición a quien no era su ciudadano. Después acusaba a la víctima de lo que fuera y ordenaba y pedía a su socio, a su aliado Gran Bretaña que lo detuviera, que lo privara de la libertad, y lo sometiera a condiciones inicuas, injustas e inhumanas, como venganza por denunciar a los cuatro vientos la miseria moral de una nación decadente que se dedica a llevar la destrucción y la muerte a todos lados.

6-Es decir, la ambición de las grandes corporaciones norteamericanas, la codicia, el deseo de ellas de aplastar y aniquilar a los demás se han venido imponiendo a sangre y fuego, con el propósito de que no quede una sola voz ni una sola vida que se le oponga y que grite libertad en este mundo inicuo que ellos han conformado.

7-En este pandemónium campea la tiranía del mercado, la tiranía del oro y la destrucción de todo vestigio de dignidad y de toda voz disidente, la destrucción de toda conciencia, de todo espíritu humano, de toda belleza. Frente a ellos, frente a esta tiranía inicua, frente a este malo, frente a este a este adorador del dios dinero, surge la verdad del idealismo, la verdad de la humanidad, en la persona de un periodista llamado Julián Assange que se levanta contra ellos y les grita la verdad y los denuncia en su injusticia.

A Julián Assange le debemos mucho: la resistencia y la previa denuncia; el haber abierto los ojos a muchos y el habernos enseñado que la valentía, aunque cuesta, merece ser vivida.

Este texto es un testimonio de agradecimiento, de honra y de respeto para el hombre íntegro y valiente que es Julián Assange, y de ignominia para la nación sórdida e irreverente que lo persigue.

Marco Bracamonte Gonzales…

Comentarios

Con el caso de Julián Assange, las élites codiciosas que gobiernan a los Estados Unidos tuvieron la oportunidad de oro para rectificar el perverso proceder imperialista que es inherente a la naturaleza de los imperios contra las naciones más débiles que ellos tiranizan para saquear. Si ellos en vez de tratar a Assange como traidor y querer sentenciarlo a muerte por denunciar los crímenes horrendos de lesa humanidad que ellos han cometido en más de 200 años, mejor hubiesen sentido vergüenza y aceptado como aberrante su proceder autoritario, sanguinario y egoísta, con el que han sumido a la humanidad en la destrucción y muerte, y al efecto reconocieran la malevolencia denunciadas en guerras, intervenciones, sanciones, asesinatos a opositores y a etnias enteras, bloqueos, saqueos, golpes de Estado a gobiernos democráticos para apoltronar gobiernos títeres encabezados por hombres crueles y ladrones que se erigen en dictadores ungidos, etc., y en consecuencia, si arrepentidos de sus tantas fechorías contra la humanidad procedieran a rectificar esa política potencialmente satánica que conlleva abusos infinitos, hambre, destrucción y muerte, y al calor de la introspección reflexiva pidieran perdón por el tanto daño que le han ocasionado al planeta y a sus especies, si ello ocurriese, estoy seguro que iniciarán una nueva y fructífera relación con los países que ellos han hundido en la miseria y el atraso, entonces, la suerte inmediata de los Estados Unidos sería otra. Pero como su reacción a las denuncias de Assange y de otros intelectuales ha sido de soberbia y arrogancia, entonces, el camino de la autodestrucción que ha tomado la gran nación que es Estados Unidos, indefectiblemente será irreversible, tal como sucedió con los grandes imperios de otros tiempos, pues es de esperarse, que tarde o temprano, los oprimidos, los burlados, los pisoteados, los saqueados, han de revelarse contra sus verdugos, tal como hicieron lo que hoy es Estados Unidos contra la Inglaterra que los oprimía en años anteriores a 1773.

Como en toda esta situación campea el diablo, producto de las tantas aberraciones de las mentalidades imperialistas, en el fin por venir, ¡ruego para que Dios nos agarre confesados!, a menos que las actuaciones de hombres como Julián Assange, den frutos de conciencia y acción y salven a esta humanidad y al planeta de la hecatombe apocalíptica que se vislumbra en el horizonte.

El que tenga oídos, que oiga…


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