Intervención Venezuela: Trump plantea transición, control petrolero y presencia de EE. UU. tras la captura de Maduro. Análisis y reacciones.
La intervención Venezuela volvió al centro del tablero global. Donald Trump presentó un escenario que reabre viejos fantasmas y activa nuevas preguntas. Reconstrucción petrolera. Gobierno de transición. Washington al mando.
Nada de esto estaba en el radar hace un año.
El mensaje fue directo. Sin rodeos. Trump no descartó tropas ni una presencia prolongada para “estabilizar” el país. Aseguró que el costo sería cero. Que el dinero saldría “de debajo del suelo”. El petróleo como ancla y argumento.
Ecos de Irak, señales de Caracas
La estrategia recordó a Irak. A 2003. A los errores que Trump dijo repudiar durante años. Pero hubo una diferencia clave. En vez de borrar al partido gobernante, el equipo del presidente optó por hablar con Delcy Rodríguez, figura central del chavismo y presidenta encargada en el nuevo tablero sin Nicolás Maduro.
Maduro, según el plan expuesto, duerme hoy en un calabozo de Nueva York. La operación para capturarlo duró horas. Fue rápida. Milimétrica. Así la definió la Casa Blanca.
Washington insiste en que no fue una invasión. La llamó una muestra de “FAFO”. Un mensaje de fuerza. De advertencia. El secretario de Estado, Marco Rubio, quedó señalado como gestor de la transición, un rol que evocó al administrador civil de Irak tras la caída de Sadam Huseín.
La intervención Venezuela también agitó a los halcones. John Bolton habló de “cambio de régimen”. Celebró el paso. Pero dejó una duda abierta: ¿narcotráfico o rediseño del poder?
Reacciones, dudas y un laberinto abierto
Persisten incógnitas. Qué acuerdos se tejieron. Quiénes cedieron. Moscú aparece en el trasfondo. Un recuerdo de 2019 resurge: Rusia abierta a permitir la caída de aliados en Caracas a cambio de margen en Ucrania.
Trump fue más allá. Dijo que la Doctrina Monroe “se queda corta”. Presentó su propia versión. La llamó “Doctrina Donroe”. Intervenir en América Latina, sostuvo, no choca con el “America First”.
Los apoyos llegaron rápido. The Washington Post habló de poderío sin comparación. Académicos advirtieron lo que viene: gobernar un país fracturado, armado, con servicios colapsados y múltiples centros de poder.
Derribar a Maduro fue lo fácil. Lo difícil empieza ahora.
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