Gobierno impulsa cambios profundos para ordenar y transparentar el sistema
Una transformación que busca modernizar el servicio exterior dominicano
La decisión de que el Estado asumirá ingresos consulares marca un nuevo capítulo en la forma en que República Dominicana gestiona su servicio exterior. Y la verdad es que no es un cambio menor… es de esos movimientos que buscan reorganizar todo desde adentro, como cuando decides poner orden en una casa que lleva años funcionando a su manera.
El presidente Luis Abinader ha puesto sobre la mesa una reforma que va más allá de ajustes superficiales. Aquí se habla de estructura, de control, de transparencia. A partir de ahora, todo el dinero generado por los consulados dominicanos en el mundo pasará directamente a la Cuenta Única del Tesoro. Es decir, un solo bolsillo… pero con reglas claras y supervisión más estricta.
Y es que durante años, el sistema consular arrastró críticas, dudas y, en algunos casos, esa sensación incómoda de que no todo estaba del todo claro. Con esta medida, el Gobierno busca precisamente eso: cerrar espacios grises y garantizar que cada recurso tenga un destino definido.
Además, hay un punto que toca lo humano. El personal consular —muchas veces olvidado en medio de la burocracia— contará con una escala salarial más justa, más cercana a la del servicio diplomático. Una corrección que, según se plantea, viene a saldar una deuda histórica con quienes sostienen el día a día en los consulados.
Pero la reforma no se queda ahí. También se reorganizarán las sedes consulares bajo criterios más funcionales, pensando en algo sencillo pero clave: dónde realmente se necesitan los servicios. Porque, seamos honestos, no es lo mismo abrir una oficina donde hay demanda real… que mantener estructuras que no responden a las necesidades actuales.
El proceso será gradual. Sin prisa, pero sin pausa. Y tiene una fecha en el horizonte: enero de 2027, cuando se espera que esta transformación esté completamente implementada.
Todo esto forma parte de una visión más amplia. Una apuesta por institucionalizar, por modernizar, por acercarse a estándares internacionales como los que exige la OCDE.
Porque al final…
no se trata solo de recaudar mejor…
se trata de administrar con confianza.
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