“Juventud, divino tesoro… ¡Ya te vas para no volver!” Así lo escribió Rubén Darío, y la frase nos recuerda que esta etapa de la vida es única: llena de sueños, energía y decisiones que marcan el futuro.
Cada 31 de enero, la República Dominicana celebra el Día Nacional de la Juventud, instituido en 1933 por un decreto del presidente Joaquín Balaguer, en homenaje a San Juan Bosco, conocido como Don Bosco, un santo que dedicó su vida a formar y educar a los jóvenes bajo los principios de estudio, deporte y oración.
La juventud siempre ha sido un motor de cambio. La verdad es que, desde las movilizaciones de 1968 en París hasta los movimientos locales, los jóvenes han demostrado que su voz importa, que pueden incidir en la opinión pública y exigir políticas que protejan sus derechos y oportunidades.
Y es que la juventud no es solo una etapa biológica: es el tiempo de soñar en grande, abrazar ideales nobles y trazar proyectos de vida. Es cuando se eligen carreras, se forjan amistades duraderas y se toman decisiones que pueden definir el rumbo de toda una existencia.
Nuestros jóvenes también son herederos de la historia. Fue un grupo de jóvenes guiados por Juan Pablo Duarte quienes, a través de La Trinitaria, nos legaron la patria que hoy habitamos, la identidad que nos distingue y la nacionalidad que nos permite presentarnos al mundo con orgullo. Ese ejemplo muestra que cuando los jóvenes se comprometen con causas justas, el futuro de la nación se fortalece.
Hoy, más que nunca, los jóvenes necesitan oportunidades y formación. Oportunidades para acceder a empleos dignos, educación de calidad y espacios donde puedan trabajar por causas solidarias. Formación no solo académica, sino también histórica y ética, para comprender el sacrificio de los héroes que construyeron nuestra nación y sentir el orgullo de continuar su legado.
Necesitan que se los escuche, que se respeten sus ideas y se valoren sus derechos, porque de ellos saldrán los líderes del mañana. Invertir en nuestros jóvenes es sembrar paz, progreso y esperanza para todo un país.
En este Día de la Juventud, celebremos no solo la energía y creatividad de los jóvenes, sino también la responsabilidad que tenemos todos de acompañarlos, guiarlos y brindarles herramientas para un futuro lleno de posibilidades.
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