Por Edilberto F. Méndez Amador
Santo Domingo (Prensa Latina) La navidad se acerca y con ella la concurrida y céntrica avenida Winston Churchill de la capital dominicana se inunda de los tradicionales Charamicos, piezas artesanales que hoy dan un toque festivo a esa arteria.
Desde principios de octubre los artesanos comenzaron a apoderarse de los espacios que emplean para exhibir sus viejas y nuevas creaciones, consideradas en este país estampas de la Navidad.
Los Charamicos son representaciones de camellos, venados, ángeles con cornetas, carretillas, estrellas, árboles, bolas, en fin, un sinnúmero de figuras alegóricas a las fiestas navideñas elaboradas en distintos colores o combinadas pero con predominio del rojo, verde, gris, morado y naranja.
Su surgimiento data de la década de los 70; las figuras son fabricados con ramas del Olivo; las bolas, conos y canastas con Jaquiméi y le dan las formas terminales con bejuco chino; los burritos se rellenan con pangola y los musgos o guajaca se usan para decorar las figuras.
Según historiadores de la ciudad, la venta de Charamicos en Santo Domingo comenzó por el Parque Independencia, cerca de la zona colonial y de ahí pasó a la avenida John F. Kennedy, otra de las arterias principales de esta ciudad, hasta que llegaron a la mencionada Churchill.
Una vez que estas figuras hacen presencia en las calles, los transeúntes y choferes comienzan a detenerse alrededor de las hileras de adornos, para ver, cotizar y algunos comprar, sin importar que se detenga el tráfico, eso es normal.
Los precios de estos símbolos navideños tienen un gran diapasón, pueden encontrarlos desde 200 pesos (cuatro dólares) hasta 25 mil pesos (520 dólares), dependiendo de la figura y del tamaño.
Los Charamicos ya no son patrimonio de los capitalinos y cuentan que actualmente existen puntos de ventas en varias provincias dominicanas, entre las cuales destacan Santiago, San Pedro de Macorís, La Romana y Puerto Plata.
Pero lo cierto es que estas figuras se convierten en esta época del año no solo en mercancías, sino también, en complemento de la decoración con la cual las autoridades de las ciudades embellecen las calles y avenidas a la espera de las festividades.
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