Santo Domingo.— Hay nombres que no se apagan con el tiempo. Y es que, a 51 años de su asesinato, el de Orlando Martínez vuelve a pronunciarse con respeto, con memoria… y también con una carga emocional que todavía pesa.
Este martes, el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) conmemoró el aniversario número 51 del asesinato del reconocido periodista, ocurrido el 17 de marzo de 1975, en pleno gobierno de los 12 años de Joaquín Balaguer. Fue un crimen que no solo arrebató una vida, sino que dejó una herida profunda en la historia del periodismo dominicano.
En un acto sobrio pero significativo, el presidente del CDP, Luis Pérez Novas, junto a miembros del comité ejecutivo y decenas de periodistas, depositó una ofrenda floral frente al busto de Martínez, en los jardines de la institución. Allí, entre silencios respetuosos y miradas cargadas de historia, se recordó a un hombre que decidió escribir cuando hacerlo podía costar la vida.
Porque la verdad es que Orlando Martínez no fue un periodista cualquiera. Fue de los que incomodaban. De los que hacían preguntas cuando nadie más se atrevía. De los que creían —y defendían— que el periodismo debía servir a la sociedad, incluso en tiempos donde pensar diferente era peligroso.
Pérez Novas lo resumió con claridad: la libertad de expresión que hoy respira la prensa dominicana tiene, en parte, el sello de ese sacrificio. “Orlando cumplió su rol de manera heroica”, expresó, al tiempo que recordó el contexto de represión en el que ejercía, donde los espacios para el pensamiento crítico eran prácticamente inexistentes.
Además, hizo un llamado que no pasó desapercibido. Y es que, según dijo, el reto de hoy no es menor: fortalecer el ejercicio periodístico, hacerlo con rigor, con ética y con responsabilidad, tanto en los medios tradicionales como en las plataformas digitales, donde la inmediatez muchas veces compite con la verdad.
Cada año, el CDP organiza actividades para mantener viva la memoria de Martínez. No es un simple acto protocolar. Es, más bien, una especie de recordatorio colectivo: que el periodismo no es solo contar historias… sino asumir las consecuencias de contarlas.
Y quizás ahí está la clave de todo. Porque más allá de la tragedia, el legado de Orlando Martínez sigue siendo una brújula. Una que apunta, siempre, hacia la verdad.
Descubre más desde La República Hoy
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
- Sobre el autor
- Últimas pulicaciones

